lunes, 18 de febrero de 2008

Nuevo Babel

Parece ser que hace varios miles de años casi todos los hombres emprendieron juntos la enorme tarea de construir una torre hasta el cielo. Esta milenaria fibre del ladrillo, pues a base de tan humilde material edificaban, los mantuvo durante largo tiempo, codo con codo, uniendo esperanzas con la mirada fija en el mismo horizonte. Un cielo inalcanzable.

El resto es sabido. Las lenguas marcaron el caos y la dispersión. El zigurat quedó inconcluso debido a una precoz disgregación en naciones.

Desde entontes, este es, probablemente, el primer momento en el que, por encima de etnias y fronteras, tantos hombres miramos el mismo horizonte. Aunque sea un paisaje virtual y manipulado, se trata de un inmenso territorio común, casi inabarcable . Como aún resulta tan joven, mueve a la esperanza. Una esperanza de cristal. Como el cielo.

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