Después de un mes abro de nuevo este cuaderno. De este modo, me cargo la previsión de que apenas tendría paciencia para escribir un par de días.
¿Qué ha cambiado?
Por afuera, poca cosa: Obama corre más que la Clinton, la no crisis ya es crisis (me recuerda el disco de Supertramp), a los chinos les ha salido un tremendo forúnculo en el Tibet que desmerece su puesta en escena neocapitalista, y por aquí nos damos cuenta de que los pederastas existen, la justicia es más lenta e ineficaz que nunca (otro día contaré un caso tan real como sangrante).
Se me olvidaba, hubo elecciones. Y ganó quien se preveía. Aunque para algunos, por lo visto, haya sido una sorpresa. Esta victoria creo que le viene bien hasta a Rajoy: ya puede arrojar lastre e intentar controlar de modo efectivo a su clan. También, si sabe administrarlo, al alcalde de Madrid: no hay duda de que su nobilísima rival queda en entredicho.
Por mi parte, el viajecito- escapada a Londres ha resultado muy instructivo. Me ha servido para hacer una paradita de descompresión. La Tate Moder, la cúpula del British, la Librery, la National etc, fueron una inmersión estética brutal. Y mi reencuentro con Turner ( querido Invencible), Bronzino (o su lujuria), los Prerrafaelitas...
De vuelta es España, capuchones y torrijas. ¿Por qué cada vez hay más esculturas rodantes en procesiones, más cofrades, más descalzos.... ¿Es sólo una cuestión de negocio turístico alentado por los municipios?. En todo caso, podrían intentar, al menos, que las tallas nuevas tuvieran un mínimo de calidad.
Continuará...... ya que nos hemos puesto.
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