Ha amanecido blanco, El Escorial. Un silencio limpio envuelve el pueblo recién pintado. Los coches, medio escondidos, y cuatro los locos que se aventuran a pasear.
Hoy no se va a cumplir ninguno de mis planes. No tocan tampoco ni disgustos ni alegrones. Un dedo lejano ha decidido pulsar el boton de Pausa.
Habrá que aprevechar: mochila, botas y cámara.
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